Tal vez lo unico que necesitaba era su presencia.
Sentir sus manos rozar lo incalcanzable u olerle el cuello hasta un punto éxtasis.
Si hubiese sabido que ahora iva a estar lamentandose cada dia de su existencia, le habria preparado cada mañana esas tostadas de mermelada que tanto le gustaban, le hubiese besado hasta que no existieran los lunes, de una forma intensa, a todas horas.
Pero ya era tarde. Habia pasado mucho tiempo desde la última vez que lo vió, y le mataba el pensar que ahora él estuviese pensando lo mismo, por otra.
Desde que se fué, no habia parado de llover. Sus ojos eran lluvias torrenciales.
No salia, no comia,y no dormia. Hasta que un día, se acabo la lluvia y comenzó una niebla espesa en su mirada. Desde aquel día, algo cambió en su interior. Ahora al menos salia, contemplaba a la gente, incluso consiguió pensar en otra cosa que no fuesen sus labios. Pero ya, no sentía nada.Quizás, de alguna forma, lo habia sacado de su mente. Pero sacarlo de su corazón, era otra historia...
Era sabado, estaba en Central Park escuchando su canción favorita esperando la llegada de alguien que le hiciese ver el sol, lo deseaba. También queria sonreir, pero desde aquel día, habia olvidado como hacerlo.
(Nadie sabe si apareció ese alguien. Emily decidió marcharse, empezar de cero, y desde entonces nadie la ha vuelto aver)
Foto y texto: Sylvia Collado
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