domingo, 15 de julio de 2012

Querido destino:

¿Te acuerdas cuándo intenté convencerme de que poco a poco, el tiempo conseguiría que yo y mi corazón nos olvidásemos de la persona que más me ha marcado?  — Pues no ha sido así.


Nadie mejor que tú sabe que esa persona puso mi mundo patas arriba. No miento si te digo que estuve un tiempo pensando que realmente le había olvidado, pero en cuánto volví a mantener contacto con él me dí cuenta de que todos los sentimientos que un día nacieron, seguían permaneciendo ahí. 


Mi corazón lleva bastante tiempo viviendo sin la persona que le hace inmensamente feliz, y poco a poco se está deteriorando. Cosa que me da miedo. Me da miedo despertar y ver que no está a mi lado,   caer en la depresión y hundirme en un mar de lagrimas del que no podré salir. Por suerte todavía no he llegado hasta ese punto, pero confío en mi misma y sé que podré con todo lo que venga, y volveré a levantarme el día que caiga. Pero hay días que siento que no puedo más, que no me cansa el amor, lo que me cansa es el no ser amada. Aún así algo dentro de mi me dice que siga luchando, que si es dificil voy por buen camino y que si logro conseguirlo mi satisfacción personal será inmensa. Pero se me acaban los recursos, no sé que hacer ya y no sé que decirle que no le halla dicho...


Que moriría por pasar una noche con él, apoyar mi cabeza en su pecho y notar como mi presencia le activa las pulsaciones, quedarme dormida mientras me acaricia y despertarme con sus ronquidos, mirarle, y disfrutar... y que un día me despierte y ver que hemos envejecido juntos, que nuestro amor ha sido más fuerte que todo y hemos sabido esquivar todo lo que ha intentado separarnos.


Pero por desgracia mis palabras solo se quedan en simples deseos...


Que hasta que no esté conmigo no habrá noche en la que no me asome a la ventana y me quede mirando al cielo, preguntándote por qué todo tiene que ser así. Aunque siempre que puedo, intento sacarle el lado positivo, enfocarlo de manera que no duela tanto...




 'Dicen que para sanar una herida, antes tienes que dejar de tocarla' 
Pero no estoy preparada para eso. Aún no. El día que me rinda será el día que me sienta satisfecha y lo halla intentado por todos los medios. Pero todavía no puedo hablar de rendirme, porque todavía no he empezado a luchar.

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