Nunca la entendiste. Ella para ti era la chica tonta a la que ibas a tener siempre que quisieses, tu reserva. La que aunque le fallases de la manera mas miserable, conseguía hacer de tripas corazón, olvidar el daño causado y volver a retomar la amistad con un par de palabras bonitas de apariencia pero cargadas de mentira. La que, -aunque suene trillado- si se tratase de esperar, te hubiese esperado toda la vida. La que por ti sería capaz de mover montañas aun sabiendo que tu por ella, ni una piedra levantabas. La que perduraba siempre que las demás desistían, la que lloraba cada noche en compañía del silencio pensando que sus sacrificios estaban siendo infravalorados, y la que se moría por recibir una declaración por tu parte y que de una vez por todas, no fuese ni mentira ni broma. La que se pasaba el día fantaseando con una historia de amor en la que tú eras su protagonista, y que para su desgracia, nunca se llevó a cabo. Maquinó en su mente una historia a realizar intensa como ninguna otra, de noches enteras compartiendo almohada, estrellas y conversaciones en formato susurro para evitar ser descubiertos. Además de que la abundancia de besos estuviese presente, pero de los de velocidad lenta y de sentimiento cargados. De esos que te elevan al cielo sin morir para ello y que como prueba física dejan la piel de gallina. Ese era uno de los capítulos que soñaba y que quería recrear contigo, pero tu pasotísmo y el poco valor que le dabas a todos los esfuerzos constantes que ésta chica hacía te impidieron compartir tu día a día con la persona que cualquier cosa hubiese hecho para mantenerte a su lado. Era tonta, si. Pero su orgullo y sus ganas de ti eran mas pesadas que cualquier otra cosa. Y eso era lo que le llevaba a actuar así. Deseaba, anhelaba ocupar una parte de tu vida, y tu tampoco dejabas de alimentar la ilusión.
Hasta que despertó.
Bajo de las nubes para ver la realidad tal y como es, para aceptar que no había nacido para estar con él y para tratar de recuperar el orgullo, la esperanza y las ganas de vivir aunque fuese con la única compañía de sus pasos, sus pensamientos y su silencio.
Le costó.
Pero lo hizo.
Consiguió salir de la fase de enamoramiento obsesivo para adentrarse en la del pasotismo, donde aun sigue inmersa.
Anda mendigando un poco de amor pero cuando el sentimiento hacia alguien va en aumento, se aleja. Es así, el sufrimiento del pasado aflora en forma de recuerdo y el miedo de volver a romperse la convierte en alguien inalcanzable. O eso, o que aun no ha aparecido la persona que despierte en ella un interés tan poderoso como para lanzarse a la piscina sin pensarlo una segunda vez. Yo prefiero pensar eso, pero mientras se produce la aparición de dicha persona seguirá escribiendo como forma de evasión, convirtiendo las palabras en poesía, con muchos libros cerca y con el corazón muy lejos de sí misma.
Si, hablo de la que en este preciso instante está escribiendo delante de un monitor para vaciar su cabeza de pensamientos y así sentirse menos pesada, la que cuenta su propia experiencia porque no conoce mejor terapia que esa.
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