Una vez recuerdo que dije que jamás te olvidaría, que ni el tiempo haría menguar este sentimiento y que tampoco la distancia física conseguiría ser mi aliado para dejar de sentirte tan cerca. Cuando creía que lo tenía superado aseguraba que tal cosa la había dicho en un momento de desesperación en el que yo era caprichosa y necesitaba tu atención, cuando me indignaba al ver que se la prestabas a cualquiera menos a mi. Pero eso solo formaba parte de mi autoengaño. No quería admitir que realmente nunca te has marchado, que como una vez dije jamás tu huella ha desaparecido de este corazón desbocado, que desde siempre he sabido que tú has llegado para marcarme. Ahora que el tiempo se ha encargado de desmentir la evidencia que yo trataba de negar, veo patético volver a ocultarlo. Fuiste, eres y serás el cabrón que mas daño me ha causado, pero también el que me ha enseñado lo que es amar y lo que es ser feliz en estado puro cuando estábamos juntos. Puede que suene superficial todo lo que digo, pero juro que no miento. La naturaleza me ha dotado con una intensa capacidad para sentir y para el que dude de mi palabra os digo con toda la certeza del mundo que yo no soy tan farsante para escribir todo esto sin sentirlo. Ojalá me lo inventase y no estuviese pasando por toda esta mierda...
en fin, a veces pienso que viviría mejor si no supiese que podría vivir mejor estando contigo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario